Monday, September 15, 2008

Calíope: Pequeña introducción a la futura reflexión sobre el dolor.


- ¿Qué ves cuando miras mis ojos?

Oniros la mira fijamente, sin pestañear, escudriñando dentro de esos ojos verdes que lo traspasan desde la otra punta de la mesa.

- Veo esperanza - contesta.
- No seas estúpido, ¿lo dices por el color?
- No, lo digo por el brillo que desprenden, pequeña zorrita arrogante - sonríe pícaramente -; a veces te crees muy importante, ¿eh?

Calíope chasquea la lengua y sonríe al mirar a Oniros, siempre sabe dar en el clavo. Se levanta de su asiento, colocándose justo frente a él, y levanta la pierna hasta apoyar el pie sobre su pecho, tomando una pose sensual y amenazante a la vez. Ahora están jugando al mismo juego, y sabe que a él le encanta. A ella siempre se le ha dado bien apretar determinadas tuercas...

- Esta zorrita es una princesa, no lo olvides nunca, maldito lacayo...

Una vez mas mueve sus labios para decir su nombre, con serenidad, con parsimonia....Provocando descargas eléctricas en el ambiente.

Ca - lí - o - pe...

Acto seguido, la tira sobre la mesa. Ése mágico momento.
__________________________

¿En qué momento descubrí que el placer y el dolor podían ir unidos de la mano? ¿En qué momento me hice adicta a esa adrenalina, a esos impulsos de serotonina que provocan descargas en mi cuerpo? ¿A la electricidad orgánica que es capaz de erizar cada milímetro de mi piel?

¿Es eso bueno o malo? La pregunta a veces asoma por mi cabeza, y yo le insto a callarse y volver a su rincón. No es bueno ni malo, me hace feliz y punto.

No lo recuerdo, pero siempre hay una correa, una cadena o algo cerca de mí que me susurra lo que soy, que me recuerda que ésa sensación está aquí... Para quedarse.

Interesante combinación, ¿hasta dónde somos capaces de llegar las hadas?

4 comments :

  1. Lo que dices y sobretodo como, me da envidia cochina! (envidia sana como siempre)

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  2. La adrenalina
    La sensación de vertigo
    de no estar ni dentro de ti en el momento

    Espero la futura reflexión sobre el dolor

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  3. De un modo u otro, el pobre tipo de sus relatos sigue pareciéndome todo un calzonazos.


    PD: estuve, cómo no, en Nueva Caledonia. ¿Acaso lo dudaba?

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  4. Para comenzar, contesta a la pregunta. Cuando ya se nota cierto retintín desesperante en Calíope.
    Luego, llega la muchacha y le dice estúpido porque sí. Ante eso, cualquiera, en lugar de decirle zorrita y ponerse a su altura, se iría. Pero claro, el tío es un calzonazos en potencia.
    Calíope ha domesticado a Oniros.
    A él le encanta que ella le domine física y mentalmente.
    Insisto: es un calzonazos.
    Después, la parte tras el supuesto polvazo, no es objetiva, por lo tanto, la idea de que Oniros está manejado al antojo de su princesita es la que me vale y gasto.

    Hasta más leer.
    Todo un placer.
    Un saludo sin cabaret.

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